Entrenando para el Baño

¿Alguna vez te ha quejado de que tu marido o tu hermano no van al baño correctamente?  ¡Claro que no! Aprendieron hace tiempo y cada quien tuvo su tiempo y su proceso. Lo que para unos se hace fácil para otros niños no lo es y nosotros como padres caemos en desesperación porque comparamos: ¿por qué será que a mi hijo le ha costado tanto soltar los pañales? ¿porque si el hijo de mi prima, o de mi hermana o de una amiga lo ha hecho tan rápido y a temprana edad, a mi hijo le ha costado tanto hasta la vergüenza.

 Es importante asumir y entender que cada niño tiene sus propios procesos de aprendizaje, y cada niño es diferente,  así como nosotros también lo somos, y tenemos diferentes personalidades y actitudes. Entonces, ¿por qué asimilar que lo que para unos es fácil para otros también debe serlo?

Controlemos la ansiedad y el deseo por tener hijos perfectos y sobresalientes. Apoyemos a nuestros hijos en este hermoso proceso, ellos están aprendiendo absolutamente todo lo que nosotros les enseñemos, tenemos que dar darnos el tiempo para enseñarles y calmar sus miedos. 

Inicia hablandoles del tema, coloca en la en la cabeza de tu hijo la idea de que ahora comenzará ser como su hermano mayor o como su papá y su mamá y que podrá comenzar a sentarse en el baño para hacer sus necesidades.  La primera vez que haga algo, aunque sea un poquito, haz  una fiesta delante de él. Motivalo con halagos, con piropos, con aplausos, con alegrías con risas. Es probable que la primera vez lo haga y ya la segunda vez le cueste nuevamente o la tercera la cuarta.  No lo regañes, evita trasmitir tu frustración con reproches, incriminarle por no aprender esta difícil tarea que hasta ahora venía haciendo en un pañal, lleva su proceso.  Hazlo con amor, con cariño y con paciencia: Siéntalo en el baño, cuéntale una historia que lo distraiga para que se relaje, permítele sentir que está acompañado en este momento. Explícale lo que está haciendo; una vez que tu hijo maneje el sistema de sentarse solo e ir al baño entonces comienza alejarte  un poco, explícale que lo estarás esperando en la puerta, por que, esas son cosas que las personas hacen solas en el baño y que nadie debe acompañarlo, ahí estarás también enseñándole a tu hijo un poco de sexualidad y de la importancia de privadad sus partes sexuales ( vulva o pene) nadie las debe tocar o frotografiar. 

Luego dile que vas a estar fuera del baño esperándole, háblale desde afuera del baño, deja la puerta abierta para que él sepa que estás ahí y te vea pero cada vez más. Cuando veas que supera ese etapa,  es cuando vas a hacer otro cambio: vas a cerrar un poco más la puerta, siempre notificando lo que vas a hacer. Es muy importante que notifiques lo que le vas a hacer: “ te voy a esperar afuera del baño, mira aquí me ves voy a dejar la puerta abierta, estoy afuera” “voy a cerrar un poco la puerta pero me puedes hablar para que sepas que estoy aquí y así las de sensibilización será paulativa, sin ansiedades ni estrés. Será una experiencia sencilla y agradable para ambos. 

Enseñalo con amor, poco a poco cada vez que se equivoque o cometa un error no lo recrimines explícale que siempre hay un nuevo momento y que la próxima vez lo hará mejor.

Cuéntame de tu experiencia, y si estos tips te han ayudados.

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